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El swap en la hipoteca

El swap en la hipoteca

15 de septiembre de 2011

El swap asociado a la hipoteca es un contrato en el que se pacta un tipo y sirve para protegerse de excesivas subidas en los tipos de interés, pero que tiene y ha tenido consecuencias nefastas para miles de ciudadanos hipotecados cuando los tipos de interés y por tanto el Euribor han bajado a niveles muy bajos.

     El swap es un producto financiero que podemos definirlo como un contrato por el que dos partes quedan comprometidas a intercambiar unas determinadas cantidades de dinero en el futuro. Se utiliza este término para este tipo de operaciones, porque la traducción del ingles al castellano de swap es el de intercambio, canje o permutación. El swap debemos entenderlo como un producto financiero  que sirve para protegerse frente a subidas en los tipos de interés. Aunque en un principio puede parecer un buen producto, pues permite a empresas y autónomos salvaguardarse a la hora de afrontar sus préstamos o créditos frente a subidas excesivas de los tipos de interés, al haber  asociado el swap a hipotecas en  momentos en los que los tipos de interés se encontraban altos y el Euribor señalando máximos históricos, ha ocasionado en miles de ciudadanos graves perjuicios para sus economías. ¿Por qué? Porque la senda alcista del Euribor, que parecía imparable, tuvo su fin en el punto de inflexión del 10 de octubre de 2008, cuando el Banco Central Europeo (BCE), empezó una política de bajada de tipos de interés, con el fin de afrontar la crisis financiera internacional. Al bajar los tipos de interés, bajó también el Euribor, pues este sigue una trayectoria paralela a los tipos de interés. El problema del swap hipotecario, es que se pacta un tipo de interés, si el Euribor se encuentra por encima de él, entonces perfecto para el cliente, el pagará la cuota mensual de acuerdo con los altos valores del Euribor, pero la entidad financiera le abonará al cliente la diferencia, es decir lo que ha pagado de más por estar el Euribor por encima del tipo acordado en el contrato, pero si el Euribor se encuentra por debajo del tipo pactado, (circunstancia que fácilmente se dará durante los años posteriores a 2008 pues el Euribor se encuentra en niveles muy bajos) es el cliente el que debe pagar al banco la variación.

    El swap en la hipoteca se ha convertido en una terrible adversidad y fatalidad para miles de ciudadanos. Si los contribuyentes normalmente ya soportan la pesada carga de la hipoteca como una losa, ya que les estrangula económicamente al llevarse una parte muy importante de sus ingresos mensuales, una hipoteca con swap puede llegar a convertirse para un ciudadano o una familia en una autentica desdicha. El swap tiene ya mucha historia y sus inicios se encuentran en la segunda mitad del siglo pasado. Esta pensado principalmente para autónomos o empresas, para protegerse de subidas excesivas de los tipos de interés, firmando a través del swap que el crédito quedará referenciado a un interés fijo. Pero en el 2008, el producto swap, las entidades financieras, empezaron a venderlo a sus clientes, para sus hipotecas. Si nos adentramos en esas fechas, veremos que los tipos de interés se encontraba en máximos. Los ciudadanos hipotecados se encontraban muy preocupados con el Euribor, pues este no cesaba de subir. La gente se encontraba muy asustada con la hipoteca. Revisión tras revisión su hipoteca se encarecía, pues desde el 2005 hasta el 2008, el Euribor no había cesado de subir y cada vez la cuota mensual de la hipoteca exigía mayor cantidad de dinero de los ingresos que entraban en el hogar. En julio de 2008, cuando la crisis financiera internacional y el estallido de la burbuja inmobiliaria estaba haciendo ya verdaderos estragos en la economía, el Banco Central Europeo (BCE), preocupado por la estabilidad de los precios y las tensiones inflacionistas generadas por el aumento desorbitado del petróleo y de las materias primas, subió para extrañeza y preocupación de muchos, los tipos de interés. Ello supuso una nueva vuelta de tuerca para los ciudadanos hipotecados. El punto culminante de esta situación angustiosa fue en julio de 2008, cuando el Euribor cerró el mes con una tasa mensual histórica: el 5,393%. Era el clima psicológico ideal y el momento perfecto, para que las entidades financieras tuvieran un importante éxito vendiendo el swap para los clientes con hipoteca. Se comercializó con muchos nombres, no solo con el de swap, también se le conocía y se le conoce como clip o bono clip, contrato de permuta financiera, cobertura de tipos, IRS, etc.

    Las hipotecas con swap se ajustan al tipo que se haya pactado. De modo que, como hemos anteriormente comentado, si el Euribor se encuentra más alto que el tipo pactado, el cliente pagará su cuota mensual con normalidad, pero la entidad financiera gracias a la cobertura, le devolverá el dinero que haya pagado de más por encontrarse el Euribor por encima del tipo fijado. Pero si el Euribor se encuentra por debajo,  es el cliente el que debe pagar a la entidad la diferencia, y evidentemente el cliente no se beneficia del nivel bajo del Euribor. También es importante tener en cuenta que los swap son productos financieros complejos y que existen muchos tipos, pues además de pactar un tipo, pueden llevar además consigo suelos y techos de cobertura.

    El swap no se encuentra en la escritura del préstamo hipotecario, sino que se sitúa en un anexo. Además, el swap no tiene porque contratarse en el momento de constituirse la hipoteca. Esta ya puede llevar varios años en vigor. Puede que se trate de un producto financiero que proteja al cliente de subidas excesivas de los tipos de interés, pero como gran contrapartida se encuentra que no permite beneficiarse de caídas en los tipos de interés, como ocurrió a partir de 2008. Se trata de un producto de riesgo y que requiere de conocimientos financieros avanzados y que no conviene aventurarse con él si se carecen de ellos. Si el Euribor durante el verano de 2008 se encontraba en máximos históricos, superando el 5,3%, un año después el Euribor se situaba en mínimos históricos, por debajo del 1,3%. Con estos últimos datos, y una vez entendido el concepto de swap, es fácil saber, si entre los bancos o los clientes, quienes se vieron claramente perjudicados con estos contratos firmados en los meses de 2008, cuando el Euribor se encontraba en máximos históricos y pocos meses más tarde, iniciaría una vertiginosa caída, que lo situaría pronto en mínimos históricos.



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