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Informarse y asegurarse antes de firmar una hipoteca.

Informarse y asegurarse antes de firmar una hipoteca

9 de septiembre de 2011

Firmar una hipoteca es una decisión muy importante, porque condiciona nuestra vida durante muchos años, sobretodo a nivel económico. A pesar de ello, muchos ciudadanos firman la primera hipoteca que se les presenta y desconociendo muchas de la condiciones de la misma.

    Seguramente comprar una vivienda supone para muchos ciudadanos una gran ilusión, pues en torno a ella giraran y se intentaran hacer realidad muchos sueños, como crear un hogar, formar una familia,  amueblarla y decorarla al estilo deseado, etc. Para hacer realidad tantas cosas, los ciudadanos generalmente necesitan del banco para que les conceda un préstamo constituyendo una hipoteca sobre la vivienda elegida. Pero tantos sueños e ilusiones puede tener la persona que vaya a crear el nuevo hogar y tan intenso puede ser el deseo de poder disfrutar de la nueva vivienda, que puede obnubilársele la vista y hasta el raciocinio, y firmar la primera hipoteca que se le presente, sin pararse a leer la letra pequeña, ni siquiera la grande, llegando a desconocer una parte importante de las condiciones y características de la hipoteca.

    Tal vez, hayamos ido al banco habitual a solicitar la hipoteca, al banco donde cobramos nuestra nómina, o donde conocemos a la cajera, o puede ser que hayamos acudido a ese banco porque es el que más cerca se encuentra de nuestra casa, y puede ser, que hayamos aceptado todas y cada una de las condiciones de la hipoteca sin rechistar lo más mínimo, y puede ser, que en el banco de enfrente, si hubiéramos ido, nos hubiera ofrecido una hipoteca mejor, por ejemplo, con un diferencial sobre el índice de referencia, mucho más atractivo que en el banco de toda la vida, que nos habría permitido pagar muchos menos intereses por el capital prestado y tener una cuota mensual más asequible. Pero no, hemos ido al banco de siempre y hemos aceptado todas y cada una de sus condiciones, por muy rara que nos haya parecido. Puede que con el tiempo nos demos cuenta de que la hipoteca traía consigo cláusulas abusivas, diferenciales sobre el Euribor excesivamente grandes, cláusulas de suelo que nos han impedido beneficiarnos de niveles bajos del Euríbor,... pero ahora es demasiado tarde.

    Esa hipoteca que firmamos, puede acabar con todos nuestros sueños en los momentos de dificultades económicas, porque tal vez no podamos afrontar el pago de sus cuotas, por una o varias condiciones importantes que aceptamos y firmamos sin ni siquiera protestar.

    Tal vez no nos preocupamos de averiguar si nuestra hipoteca disponía de periodo de carencia que nos permitiera sortear momentos económicamente complicados, como perdida del empleo, y poder pagar menos o nada durante esos meses difíciles. Tal vez no nos preocupamos de averiguar si existía o no en la hipoteca, cláusula de suelo, para que nuestra cuota bajara tanto como la de nuestros vecinos o amigos cuando el Euribor se encontrara en niveles bajos. Acudimos a la cita con el notario para que nos lea las condiciones de nuestra hipoteca, para que nos lea la escritura que inmediatamente vamos a firmar y aceptamos de buen grado todo lo que nos dice el profesional. Puede que escuchemos como el notario lee cientos de palabras sobre nuestra escritura y al terminar, y tal vez sin habernos enterado de absolutamente nada, no hacemos ninguna pregunta y procedemos a la firma. Seguramente muchos empiezan a decirse a si mismos mientras escuchan al notario: ¿Cómo voy a preguntar algo a un señor tan listo? Si pregunto, voy a parecer tonto o voy a hacer el ridículo, o ¿cómo voy a preguntar algo, si no entiendo nada?

    Estas situaciones, sin duda ocurren, y esto ha quedado demostrado. Si no fuera así, ¿cómo es que hay tantas personas que protestan porque un índice de referencia hipotecario baja mucho, mientras otro bajo poco?, ¿porque no se informaron de las ventajas de uno u otro índice antes de firmar la hipoteca con ese índice? ¿Por qué muchos acuden a su banco, después de haber estado ya pagando durante varios meses o años las correspondientes cuotas de la hipoteca, a preguntar sobre que índice esta referenciada su hipoteca? ¿Por qué muchos clientes preguntan a sus bancos si la hipoteca que firmaron en su día era una hipoteca a interés fijo o a interés variable? ¿Por qué muchos ciudadanos se dan cuenta de que sus cuotas mensuales no bajan a pesar de la caída del Euríbor, y al ser informados por su banco se dan cuenta de que su hipoteca que firmaron meses o años atrás, contiene una cláusula de suelo, que impone un límite por debajo del cual no se puede aplicar el Euribor si este esta más bajo, sino que se aplica dicho límite para calcular los intereses? ¿Por qué muchos ciudadanos hipotecados no saben ni siquiera el diferencial de su hipoteca? ¿Es que no miraron antes en otros bancos, a ver si el diferencial que ofrecían era menor?  ¿Es que no les importa pagar menos por sus hipotecas? ¿O es que ni siquiera saben lo que es el diferencial? Todas estas preguntas, podemos hacerlas, porque se han puesto de manifiesto en muchas ocasiones. Muchos clientes firman las condiciones de sus hipotecas, desconociéndolas, sin haber acudido a otras entidades a averiguar si les mejoraba las variables, las condiciones o les exigía menos requisitos por su hipoteca.

    Realmente resulta muchas veces muy paradójico, pues tal vez, estos mismos clientes, para comprarse unos zapatos han acudido antes a varias tiendas, con el fin de comparar precios, calidades y diseños de los zapatos. Incluso a lo mejor han decidido aplazar la compra, esperando unas rebajas próximas. Todo lo han hecho para conseguir los mejores zapatos, al mejor precio, y ahorrarse así unos cuantos euros. Sin embargo al tratarse de una hipoteca, que implica condicionar sus vidas, sobretodo a nivel económico durante muchos años, han firmado la primera que les han mostrado, pudiéndose haber ahorrado miles de euros con otra hipoteca diferente que ofrecía el banco de enfrente.

    Hay varias circunstancias, que pueden explicar esta paradójica situación. Una de ellas, y quizás la más importante es que en torno a  la hipoteca y el préstamo hipotecario giran muchos conceptos y variables de cierta complejidad, y que ante estas dificultades aceptemos todas las condiciones que encierra la hipoteca y nos fiemos de quien nos la ofrece. Pero esto no debería ser así. Antes de tomar una decisión tan importante, hemos de informarnos muy bien. Si nos cuesta entender muchos de los conceptos que traen consigo la hipoteca, podemos pedir ayuda a conocidos a los que les cueste menos entender dichos conceptos. Si esto no es posible, podemos acudir a un asesor que de forma objetiva nos informe. Nos costará algo de dinero, pero seguramente con su información tomaremos decisiones más acertadas que nos llevará a ahorrar mucho dinero en nuestra hipoteca. Pero antes de ello, seguramente contaremos con amigos o familiares que ya han pasado por la experiencia de la hipoteca, que cometieron errores que ahora no cometerían, y que sin duda nos ayudaran. Nunca hay que menospreciar a la experiencia. Ante ella siempre debemos de rendirnos. Hay una frase sobre la experiencia realmente interesante y es esta: "El fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo con más inteligencia". Nosotros a partir de esta frase podemos generar otra, que nos ayuda con el tema de la hipoteca: "La experiencia de otros, nos puede ayudar a actuar con más inteligencia y a no fracasar".



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